Nuevos hábitos…

Hoy quería hablar sobre los propósitos y los objetivos que solemos marcarnos a principio de año. Todos revisamos nuestros hábitos y nos planteamos nuevos, tanto en el ámbito personal como el profesional, que no siempre los llevamos a cabo.

Un hábito se representa en el cerebro como un surco, un camino establecido. Cuando empezamos a hacer algo nuevo, nuestro cerebro opone resistencia, ya que los hábitos adquiridos tienen su camino hecho, ese “camino” está representado por conexiones neuronales que transmiten los impulsos eléctricos para transformarlos en acciones o pensamientos.

conexiones-neuronales

Existe una técnica asiática que asegura que es posible implementar un nuevo comportamiento si lo repites continuadamente durante varios días.

Según el experto Maxwell Maltz nuestro cerebro crea nuevos “caminos” tras “bombardearlo” con una acción nueva durante 21 días. La técnica de los 21 días determina que un hábito se adquiere o se pierde en esos 21 días, pero también aseguran que parte de ese hábito permanece en el cerebro y puede reactivarse ante el mínimo recuerdo de anteriores conductas.

Para cambiar un hábito, algunos de estos expertos recomiendan llevar a cabo cuatro pasos muy sencillos:

  1. Tomar conciencia del cambio: ¿Cuál es tu objetivo, qué es lo que quieres conseguir? Imagina que es lo que quieres conseguir, y los resultados que obtendrías. Este es el primer paso para realizar el cambio.
  2. Establecer un compromiso: Si te comprometes en público, lo escribes, y se lo cuentas a las personas que te rodean, se acabará generando una presión positiva que te permitirá conseguir el cambio que deseas.
  3. Márcate un plazo: Para llevar a cabo el nuevo hábito tienes que establecer un plan de acción y un plan de ejecución. El compromiso tiene que tener una fecha de inicio y fin. Si no existe un plazo, no tendrás un compromiso,  y si no tienes compromiso no cambiaras el hábito.
  4. Realizar un seguimiento y medición: Si lo que se persigue es un impacto duradero en el tiempo, es necesario contemplar medidas de seguimiento y de medición de impacto.

Además de cumplir con estos pasos, es absolutamente necesario aumentar la fuerza de voluntad, acumular grandes dosis de positividad, conservar la ilusión en lo que pretendes realizar y ser responsable y comprometido para conseguir resultados concretos.

En tres semanas puedes cambiar ese hábito que no te gusta o adoptar uno que deseas.

¿Te animas a probarlo?

¡¡ Recuerda !!, la fuerza de voluntad tiene que estar siempre presente!!

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